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Historias para dormir. (1)

20/11/2018 - Hay que fichar !!

gipuzkoafutbol.com. HISTORIAS PARA DORMIR. 1. HAY QUE FICHAR.

Basado en hechos reales.

“ Paradón ! ,qué pedazo paradón ! , has visto lo mismo que yo ? Qué increíble !... “

Lo cierto es que el paradón fue en efecto espectacular. Un vuelo de palo a palo a media altura, más bien alta, tocando el balón con los dedos de toda la mano izquierda extendida, lo justo para que la pelota se marchara a córner en medio de una gran ovación. Córner que para mayor gloria acababa en sus delicadas manos y es que en el fondo todos los presentes deseábamos ese final de escena, no fuera a ser que después del paradón le marcaran el córner.

La grada fue un clamor y motivo de comentario sobre la evolución del fútbol base, el recuerdo a que estas cosas no hubieran sucedido hace años cuando los campos eran de gravilla y…

“ ahí no se hubiera tirado “…

Otro comentario simple de los cientos que podemos escuchar cada fin de semana en los campos de cualquier geografía, como si los Arconada, Urruti y compañía hubieran tenido colchones viscosos en sus entrenamientos.

“ Otro paradón… madre mía lo que para ! , ya ves ?
“ Sí, sí, ya veo… Hay que fichar, hay que fichar ya !
“ Está claro, justo lo que necesitábamos !

Oído cocina. Mientras la grada seguía aplaudiendo tan brillantes intervenciones, la pareja de “ ojeadores “, dos jóvenes enfrascados en su llamativo chándal, carpeta, cuaderno y bolígrafo en mano que no llegaron a utilizar, comenzaron a tramar el plan de actuación.

Obviamente me arrimé un poco más lo cual no me importó a fin de alejar los humos del purazo del padre de turno. No caí en la cuenta de que el viento venía de la izquierda y yo estaba en la derecha, así que con la excusa del cambio a la izquierda intenté prestar atención al diálogo con tan mala suerte que el árbitro pitó el descanso de tan distinguido evento por lo que el público presente, incluidos los ojeadores… adivinen…

Al bar.

Siempre he dicho que los responsables de bares de campos, el día que hablen podrían ganar un Nobel del deporte. Los Yokin, Medrano, Pepines y compañía saben lo que es de verdad la barra de un bar de campo de fútbol. Bares que ya podrían tener un nombre de lo más comercial que siempre serán el bar del campo… Bar The Hollister House. No no. El Bar de Agorrosín, por decir alguno ficticio.

Y la barra del bar habla. Y habla hasta por los codos. La barra de un bar de campo de fútbol es el escenario donde el que quiere despotricar del entrenador, del defensa que no juega el balón, de la directiva que ha subido los precios de las cuotas, del árbitro… madre mía pobrecito árbitro.

Y allí me acerqué, sigiloso, intentando aberronchar a la presa. Los ojeadores tramaban algo.

“ Sin duda, hay que fichar cuanto antes. A ver cómo lo hacemos…”
“ Es justo lo que nos hace falta para completar el equipo. Tenemos armada la defensa, buen centro del campo y goles por un tubo. Hace falta alguien que pare está claro “
“ No nos va a ganar nadie. Y fíjate, no parece que haya venido nadie de otros equipos a ver el partido, así que seremos los primeros en decirle “
“ Claro. En Noviembre no se mueve nadie todavía. Ya te dije que había que empezar en la primera jornada que si no, nos pisan como siempre “

El diálogo seguía mientras el cortado se enfriaba. En realidad no tenía ninguna gana de cortado pero es también lo que enseña el fútbol base. Con cada uno que te encuentras… un cortadito ?

Y así una docena de cortaditos un fin de semana. Pero aquel cortado era realmente interesante…

“ En cuanto acabe el partido le decimos si quiere venirse. O mejor le pillamos al padre ahora… “ 
“ Quién será ? Posiblemente aquel de la visera que le ha aplaudido mucho… “

En realidad no era nada nuevo bajo el sol. Pan nuestro de cada día. Los fichajes, los ojeadores, cada vez más agresivos y en edades más tempranas. Motivos de no pocas polémicas en el fútbol base perpetuadas por los siglos de los siglos.

Lo realmente interesante es que esa niña de melena rubia, Martita, como así le llamaban los padres del equipo, era benjamín de primer año. Entrena dos días por semana en su escuela, aparte de lo que haga en la ikastola. Y del campo se iba a jugar deprisa y corriendo un partido de balonmano al polideportivo de al lado.

Allí se iban a la carrera detrás del padre y de la niña los ojeadores del chándal.

Y es que por si había alguna duda el fútbol femenino acabará en estas polémicas como el masculino.

A ver si pensabais que me refería a otra cosa…

Carlos Bengoa.

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